FANTASMAS

images (6)Aseguran que es frecuente y previo a la constitución del fenómeno un cambio físico o psíquico importante en el entorno en que se manifiesta; el más corriente son obras de reforma de una casa antigua, un nuevo habitante en la misma, etcétera. Si se trata de un cambio anímico, suele ser un hecho emotivo y/o trágico: el fallecimiento o nacimiento reciente de un familiar, un cambio hormonal (adolescencia, climaterio, menopausia), algo en todo caso emocionalmente relevante.

Los fantasmas se aparecen siempre en el mismo lugar que habitaba o frecuentaba la persona con que se asocia o bien en el lugar en que tuvo una muerte violenta. Por eso es posible formular la hipótesis de que quizá estén asociados a algún tipo de lo que se ha descrito como memoria celular. Por otra parte, y en unos pocos casos, pueden trasladarse a otro lugar, pero siempre asociados a alguna persona relacionada con ellos.

Más allá de la habitual conjunción de alucinación y supertición que suele explicar mayoritariamente casi todas las manifestaciones del fenómeno, las formas ópticas del mismo han sido recogidas por medio de cámaras fotográficas y vídeográficas, de distinto tipo, desde las comerciales hasta las termográficas.

El fraude y la falsificación de estos documentos o su dudosa interpretación, especialmente factible por medio de la manipulación informática, es tan frecuente en este campo que el especialista suele enfrentarse de forma más que escéptica ante este género de testimonios. Sin embargo, es posible hacer una tipología de estos documentos atendiendo a la configuración visual de los mismos.

Ciertas personas, los llamados clarividentes, médiums o chamanes, dicen observarlos y poder comunicarse con ellos; asimismo algunas prácticas hacen que los muertos se encarnen otra vez brevemente. Según qué tradición, los fantasmas aparecen con distinto atuendo, más o menos relacionado con su muerte; el momento difiere, aunque la tradición habla de la puesta de sol, de medianoche, de la luna llena, de una hora fija o de una fecha determinada, por lo general aniversario de su muerte, o de noche; sin embargo hay también apariciones poco puntuales que “se manifiestan” de forma imprevista en cualquier punto, incluso a mediodía.

Los parapsicólogos los clasifican en residuales y conscientes.

Los residuales son como fósiles visuales o sonoros que repiten siempre lo mismo, se aparecen periódicamente y parecen ajenos a quienes los ven: su actitud no es comunicativa ni necesitan la presencia de seres humanos para manifestarse, por lo que a veces han sido grabados por cámaras de vigilancia sin presencia humana alguna.

Los conscientes poseen actitud comunicativa y pueden interactuar con los vivos, pero lo corriente es que terminen siendo esquivos y huidizos, ya que su manifestación visible es siempre discontinua y nunca se prolonga largo tiempo; podría decirse que los seres vivos les producen un miedo o angustia similar al que producen ellos a los seres reales. Solo unos pocos pueden ser evaluados por sus testigos como abiertamente benéficos, malignos o suplicantes; la mayoría se muestra indiferente, o eso parece indicar. Esta circunstancia quizá pueda deberse a algún tipo de disrupción reguladora antropológica, individual o colectiva, por lo que podría existir alguna correlación neural o cerebral censora o restrictiva de origen humano o cultural.

Dentro del Budismo, los fantasmas son almas que rehúsan ser recicladas en el ciclo de la reencarnación, porque han dejado alguna tarea por terminar.

Los metafísicos y exorcistas de diversas religiones pueden ayudar al fantasma a reencarnarse o hacerlo desaparecer orientándolos o mandándolos a otra dimensión de existencia.

En la creencia china e india, además de reencarnar, un fantasma puede también optar a la inmortalidad transformándose en semidiós y puede a través de su elevación espiritual trascender diversos planos o servir a los seres humanos, o bien puede bajar al infierno y sufrir ciclos karmáticos.

En Japón, la religión shintoísta, reconoce la existencia de espíritus de todo tipo y acepta la creencia en fantasmas como parte de la vida cotidiana.

En la cultura malaya son prácticamente innumerables las leyendas y clases de fantasmas.

Todavía en el siglo XX y XXI se sigue considerando a los fantasmas como almas en pena que no pueden encontrar descanso tras su muerte y quedan atrapados entre este mundo y el otro, a pesar del desarrollo de una corriente positivista, escéptica y científica, que intenta desacreditar esta superstición y cuyos representantes más conocidos son ilusionistas como Harry Houdini o James Randi.

La creencia general común supone que el alma de un fallecido no encuentra descanso por una tarea que el difunto ha dejado pendiente o inconclusa (“promesa”): así, puede tratarse de una víctima que reclama venganza o un criminal que, por alguna causa, (haber sido enterrado con símbolos sagrados, por ejemplo) ve diferido su ingreso en el purgatorio o infierno.

En la mayoría de las culturas contemporáneas, las apariciones de fantasmas están asociadas a una sensación de miedo y son fuente importante de estudio de recién nacidas pseudociencias, como la parapsicología. En las creencias de la Nueva Era, se intenta racionalizar la creencia tradicional afirmando que los fantasmas son cúmulos de energía negativa o que se trata de imágenes holográficas de personas que han dejado impregnado el ambiente con su imagen y sus actividades.

Todavía en el siglo XX y XXI se sigue considerando a los fantasmas como almas en pena que no pueden encontrar descanso tras su muerte y quedan atrapados entre este mundo y el otro, a pesar del desarrollo de una corriente positivista, escéptica y científica, que intenta desacreditar esta superstición y cuyos representantes más conocidos son ilusionistas como Harry Houdini o James Randi.

La creencia general común supone que el alma de un fallecido no encuentra descanso por una tarea que el difunto ha dejado pendiente o inconclusa (“promesa”): así, puede tratarse de una víctima que reclama venganza o un criminal que, por alguna causa, (haber sido enterrado con símbolos sagrados, por ejemplo) ve diferido su ingreso en el purgatorio o infierno.

En la mayoría de las culturas contemporáneas, las apariciones de fantasmas están asociadas a una sensación de miedo y son fuente importante de estudio de recién nacidas pseudociencias, como la parapsicología. En las creencias de la Nueva Era, se intenta racionalizar la creencia tradicional afirmando que los fantasmas son cúmulos de energía negativa o que se trata de imágenes holográficas de personas que han dejado impregnado el ambiente con su imagen y sus actividades.

Nos podemos enfrentar a Apariciones que frecuentan habitualmente un lugar determinado. Generalmente no suscitan miedo, son inofensivos y a veces llegan a ser tratados como un miembro más de la familia.

Apariciones post-mortem. Suelen tener lugar muy poco tiempo después de la muerte de la persona reaparecida, y no acostumbran a estar relacionadas con un lugar o acontecimiento concreto; parecen ser como despedidas.

Apariciones en casos críticos. Es alguien que está viviendo una experiencia importante (a menudo desconocida por el testigo de la aparición), como un accidente, una enfermedad o, por supuesto, la muerte, y se muestra ante una persona o personas simultáneamente a esa experiencia, no después de la misma.

Aparición inducida. En estos casos, el fantasma es citado a aparecer o puede ser no el de una persona muerta o moribunda, sino el de alguien vivo que intenta con deliberación hacer que su imagen se haga visible a otra persona.

Una actitud comunicativa e interactiva con aquel a quien se muestra, pudiendo hablar o comunicarse con él, mucho tiempo después de su fallecimiento.

Como fuente de curiosidad la creencia en fantasmas es un tema ávido que ha causado mucho negocio editorial, teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y periodístico, porque se genera habitualmente como una leyenda urbana, y por eso supone con frecuencia una atracción turística notable para lugares históricos desconocidos.

Eso provoca la aparición de grandes intereses creados en torno a las apariciones de fantasmas y, por tanto, la aparición, también, de distintos grados de fraude y negocio o ambos y, por consiguiente, el rechazo a toda explicación puramente racional o científica de este tipo de fenómenos; de ahí la explotación y fomento del miedo que los rodea, así como la asfixia consciente de toda verdad que pueda existir en el fondo del asunto, que se hace terreno de cultivo de todo tipo de leyendas urbanas. La verdad se deja siempre encerrada a una ignorancia que, además, favorece la estafa, la riqueza, el lucro, el crecimiento económico.

De ahí la importancia de abordar con seriedad un fenómeno como este, para no caer en engaños.

¿Qué pensas?

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Acerca de Patricia Mónica Canseco

Soy facilitadora de mastermind y me encanta poder ayudar a las personas a que saquen todo el potencial que llevan dentro obteniendo un cambio en su vida y logrando cada día ser más felices mejorando su calidad de vida.
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