RECOMENDACIONES PARA LOS SUEÑOS LÚCIDOS

images (5)Hay recomendaciones que aparecen en libros, artículos y manuales sobre sueños lúcidos.

Si las combinas con un poco de paciencia y otro tanto de perseverancia, resultan infalibles.

Un diario de sueños:

Anotar diariamente al menos fragmentos o escenas de los sueños que recuerdas ayuda a “poner el tema sobre la mesa”, asignándole atención a tu flujo de sueños dentro de tu mapa mental.

Predisposición: Una labor esencial para esta o cualquier otra cosa que te propongas, se refiere a una dosis de autoprogramación mental para lograrlo.

Constataciones de realidad: A lo largo de tu día, unas ocho o diez veces, pregúntate si estás dormido y trata de confirmarlo con alguna prueba física, por ejemplo tratar de traspasar un muro con tu mano. Esto te permitirá contrastar el estado ‘real’ a cuando estés dormido (si logras atravesar el muro es muy probable que estés soñando).

Familiarización: familiarízate con tus sueños, con símbolos recurrentes e interpretaciones posibles. Detecta tus propios patrones oníricos. 

Alucinación hipnogógica : ¿has notado que justo antes de dormirte tu flujo de pensamientos comienza a flexibilizarse y hay un breve periodo en el que el razonamiento que aún aplica denota una elasticidad irracional? Es importante poner atención a estos momentos que de algún modo representan una delgada frontera entre estar despierto y estar dormido. 

Recursos oníricos: existen ciertos recursos, como alimentos o posturas, que potencian la intensidad de sus sueños.

Sustancias: la clave de todo Hack mental está en la propia mente. Sin embargo, ciertas sustancias facilitan, probadamente, la obtención de lucidez onírica. Entre ellas la colina y la galantamina. 

Desintoxícate: la presencia de toxinas muchas veces entorpece la práctica onírica. Por ejemplo, el consumo de THC o de alcohol difícilmente ayudará a alcanzar tu propósito.

Sueño plácido: si tienes desórdenes de sueño, como insomnio, es fundamental que los combatas. Asegurarte un sueño plácido es importante para luego comenzar a moldearlo.

Aléjate del estrés: aunque para muchos está parecerá misión imposible, al menos es importante entrar al sueño lo más relajado posible. Una meditación de 10 minutos podría ser suficiente para lograrlo. 

Despierta periódicamente: aunque podría sonar como una terapia de shock, se ha comprobado que el despertarte cada cierto tiempo, por ejemplo cada 90 minutos, ayuda a avivar tu sueños (muchos onironautas recurren a esta práctica).

Dispositivos: existen diversos dispositivos para facilitar los sueños lúcidos, desde sencillas aplicaciones que puedes descargar en tu móvil, hasta artefactos más sofisticados, por ejemplo: máscaras que advierten a tu mente, mediante estímulos de luz, cuando ha ingresado en un estado de REM.

Toda esta información queda registrada en el inconsciente y condiciona nuestra conducta, nuestros sentimientos, nuestros instintos y nuestras emociones.

Mientras que la mente conciente es intermitente y se apaga cada noche cuando nos vamos a dormir, el inconsciente permanece despierto las 24 horas, sin descansar. Y es durante las horas del sueño, cuando la conciencia calla, cuando mejor podemos escucharlo.

En los sueños, entonces, nos habla mediante un lenguaje universal, de símbolos, imágenes y simplificaciones, nuestro yo más profundo. Si sabemos escucharlo -e interpretarlo- tendremos un íntimo contacto con nuestro más preciado amigo: nosotros mismos.

Así, hay gente que se propone usar los sueños a su favor, mediante técnicas sencillas de interpretación. Por ejemplo, antes de ir a dormir se concentran y piensan: “El sueño de esta noche me dará la respuesta a x interrogante de mi vida”.

Al despertar, recordando la pregunta que uno le hizo a su inconsciente, y mirando al sueño que hemos tenido con esa lupa, encontraremos una respuesta que viene directamente de las profundidades de nuestra mente.

Pero si bien los sueños REM comunes son importantes, y nos ayudan a conocernos mejor, ya sea que formulemos o no preguntas antes de tenerlos, el mundo onírico nos abre la puerta a un universo aún mucho más apasionante: Los sueños lúcidos (o sueños concientes).

¿Nunca les ha pasado que mientras soñaban se daban cuenta de que estaban soñando, y permanecían en el sueño, aunque con la conciencia típica del estado de vigilia?

La mayoría de las personas han tenido al menos alguna vez este tipo de experiencia espontáneamente. Se trata de un estado de conciencia distinto (no es ni sueño ni vigilia) con ondas cerebrales de características totalmente distintas a las del sueño REM no conciente.

A partir del momento en que tomamos conciencia de estar dentro de un sueño, tomamos también el control de nuestro sueño y se abre un abanico infinito de cosas que podemos hacer. Nuestro inconsciente se despliega ante nuestros ojos y allí estamos nosotros, con todas nuestras luces, para navegar concientemente dentro de él.

Aprendamos las técnicas para provocarlos y dominarlos. Experimentemos con ellos, y que sean una parte importante de nuestra vida.

Teniendo múltiples posibilidades de sueños lúcidos, y tenerlos tantas veces como queramos. 

¿Qué harás tú?

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Acerca de Patricia Mónica Canseco

Soy facilitadora de mastermind y me encanta poder ayudar a las personas a que saquen todo el potencial que llevan dentro obteniendo un cambio en su vida y logrando cada día ser más felices mejorando su calidad de vida.
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