ESPÍRITU SANTO

espiritu santo en nuestras vidasEl Espíritu Santo tiene una virtud santificadora que  penetra en todos los espíritus inteligentes, puros, sutiles, es decir, en los ángeles y, por extensión, todo hombre que alcance cierta pureza de ánimo.

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:

 El agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.

La Unción simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.

El Fuego: simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.

Nube y luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para “cubrirla con su sombra”. En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.

Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.

La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el “don del Espíritu”.

La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

“Dios es Amor”  y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor “Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”.

Puesto que hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es el perdón de nuestros pecados. Para entrar en contacto con Cristo es necesario haber sido atraído por el Espíritu Santo.

Mediante el Bautismo se nos da la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo.

Porque los que son portadores del Espíritu de Dios son conducidos al Hijo; pero el Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la integridad.

Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre.

El Espíritu Santo con su gracia es el “primero” que nos despierta en la fe y nos inicia en la vida nueva. Sin embargo, es el “último” en la revelación de las personas de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo del Designio de nuestra salvación y hasta su consumación. Sólo en los “últimos tiempos”, inaugurados con la Encarnación redentora del Hijo, es cuando el Espíritu se revela y se nos da, y se le reconoce y acoge como Persona.

El Paráclito. Palabra del griego “parakletos“, que significa “aquel que es invocado”, es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador.

Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: “El Padre os dará otro Paráclito” . El abogado defensor es quién se pone de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna.

Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado “otro paráclito” porque continúa la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.

Jesús afirma de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” . Promete el Espíritu Santo en aquel “discurso de despedida” con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado.

Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación.

Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial , desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.

El conocimiento de que el Espíritu Santo de Dios ha hecho su residencia en nuestras vidas, que Él produce todas estas funciones milagrosas, que Él mora con nosotros para siempre y nunca nos dejará o desamparará, es causa de gran gozo y consuelo.

¡Gracias a Dios por este precioso Don el Espíritu Santo y Su obra en nuestras vidas para una mayor calidad de vida!

¿Qué dones tienes? ¿Qué frutos darás?

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Acerca de Patricia Mónica Canseco

Soy facilitadora de mastermind y me encanta poder ayudar a las personas a que saquen todo el potencial que llevan dentro obteniendo un cambio en su vida y logrando cada día ser más felices mejorando su calidad de vida.
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2 respuestas a ESPÍRITU SANTO

  1. Luis Alfonso Jiménez Sanos. dijo:

    Cuánta luz y conocimiento tienes en tu página mi muy estimada Patricia Mónica. Procuraré visitarte más seguido para poder leer tantas cosas interesantes que me pueden ayudar a encontrar salud corporal a mi ser. Gracias por darme la oportunidad des ser tu amigo mi reina linda llena de amor. Recibe mi saludo con un fuerte abrazo fraternal.

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